El viernes 23 de enero el protagonista fue "la sensualidad pervertida" de Pio Baroja. A punto estuvo de acompañarnos el sobrino del autor, D. Pio Caro Baroja, a quien un resfriado de última hora le imposibilitó asistir. Encontraremos la ocasión de que finalmente nos acompañe quien ha sido parte activa y testigo privilegiado del siglo de plata de las letras españolas. La presentación corrió a cargo de Raimundo Seara, que se estrenaba en estas lides, y que mostró un profundo conocimiento del autor y su obra. La novela mayormente gustó. Se dejó entrever su filosofía, que a falta de que fragüe, de momento ya tiene sus seguidores, los barojianos, esos extraños seres mezcla de individualismo, descontentadizos y críticos con todo lo que les rodea, incluso ellos mismos. El tal Patxi, hizo profesión expresa de pertenecer a la secta, y muchos otros no vieron con malos ojos acercarse a la misma, esa mezcla de filosofía, de moral y de nada, que tan a propósito resulta para conjurar, abrazar y justificar los fracasos.
La tertulia se cerró con un festival de comida, donde la tortilla de Juan y Reyes compitió por llevarse el primer puesto de la puntuación. Pero sobre todo con una riada infinita de rojas, riberas y vinos de málaga, coronados por un excelente Patxaran, del valle de Salazar, patria de otro barojiano (no confeso) de nombre Ormaetxea. Para equilibrar la ingesta calórica, a ritmo de las brujas de Zugarramurdi (o sea, los Mismos, Raphael y los Brincos) se bailó hasta altas horas de la madrugada. Si finalmente logro hacerme con los mandos de la tecnología, enviaré material gráfico.
Próxima tertulia el 6 de marzo, "nuestra Señora de Paris", de Victor Hugo, propuesta de Tinoco, nuestro mejor cerebro.
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