Historia

¿Qué es Entrelíneas?
Es un club de lectura en torno a novelas universales, en marcha desde 1999, compuesto por personas con interés en compartir y debatir nuestra pasión por los libros. Entrelíneas enriquece los libros que lee y hace amistad en el debate y en la degustación posterior que acompaña a sus tertulias

miércoles, 25 de marzo de 2015

Acerca de la corrupción

Entiendo por corrupción, una forma inapropiada de adquirir bienes para usufructo privado que no nos corresponden. Es un robo, con el agravante del engaño. Es ejercer dicho robo abusando de la confianza que se nos otorgó para ejercer una responsabilidad. Dicha responsabilidad afecta al bien de un conjunto de personas, sean una empresa, un club o a un grupo mucho más amplio si se trata de una responsabilidad política. Creo que no hay gran diferencia si la corrupción se ejerce en el sector privado o en el sector público. Es una diferencia de magnitud. Si acaso, al otorgar a la función pública un papel menos egoísta que a un grupo privado, ejercer la corrupción en instancias públicas supone mayor mentira y decepción que ejercerla en el ámbito privado.

El término corrupción hace referencia a un estado de descomposición generador de olores nauseabundos que a todos los hombres y a cualquier animal no  carroñero  le resulta repulsivo. Huye de él por considerarlo contaminante y tóxico. Es un estado necesario de la naturaleza, pero vinculado con el catabolismo y la simplificación, en definitiva, con la muerte.  Se ha buscado un término polisémico suficientemente repugnante para definir la acción de corromperse.

Qué se busca mediante la corrupción? Sin duda, el enriquecimiento personal o del círculo íntimo de la persona que la ha ejercido. Se aprovecha la función asignada con un fin determinado, para desviar los beneficios para uso propio, abandonando total o parcialmente la función para la que se le ofertó el puesto que desempeña.

Con qué puede estar relacionada la corrupción? Con la ambición (que por supuesto, no es corrupción); con la codicia (que tampoco es corrupción, pero que la facilita); con la soberbia y la avaricia. Con el deseo de ayudar a nuestros más íntimos por no sé cuántas ocultas y manifiestas razones. No creo que esté relacionada con la pobreza y estado de necesidad de quien la ejerce. Ni con un estado de maldad dirigido frente a todo y frente a nada. En definitiva, relacionada con lo más íntimo y oculto de la naturaleza humana, lo que todos compartimos y desarrollamos. Creo que todos sabemos de lo que hablo, a nadie nos es ajeno. Si acaso, pequeñas diferencias en relación con determinadas concentraciones de hormonas en sangre o de mediadores en el cerebro. Pero sólo matices.

Entonces, no tiene arreglo el estado de corrupción que nos infiltra a nosotros, ahora? Por qué otras sociedades lo tienen menos desarrollado? Y otras, más desarrollado? La respuesta está en la cultura en el sentido más lato del término. En el ambiente moral que nos demos y asumamos la generalidad. Vendrá dado de la inspiración política o de la verdad revelada. Pero debe ser racionalmente intolerante frente a esta lacra. Desentrañándola y encontrando alternativas frente a ese comportamiento. Y cuando la mayoría hayan asumido como propio el efecto vergonzante de la corrupción, otorgarnos de mecanismos para castigarla. Sólo castigos, sin un ambiente general de rechazo de la corrupción, no es suficiente.

En España, atribuir el comportamiento corrupto a sólo algunas instancias políticas, no es realista. Porque la corrupción como posibilidad está incrustada en la generalidad de los ciudadanos. Y no sólo los que piensan de un determinado modo o están en condiciones de ejercerla. Pensemos en las ocasiones que se nos presenta, a mí personalmente, o a ti, querido amigo, la oportunidad de corrompernos a lo largo del mes, y la actitud tibia si no complaciente que adoptamos frente a ella. En nuestro puesto de trabajo, en nuestra pequeña responsabilidad en el club del que formamos parte. En tantas ocasiones a lo largo de la vida.  Qué diferencia entre la actitud despechada frente a la corrupción de otros y la más tolerante frente a la propia o la de los íntimos de la que nos beneficiamos.  A eso creo que se le llama hipocresía.

La intolerancia impostada frente a la corrupción del ppsoe creo que tiene mucho de hipócrita, también de irreflexiva. Y los que se ofrecen como alternativa a la corrupción para ocupar puestos corrompibles, deberían explicar por qué ellos son menos virtualmente corruptos que los que ya han tenido ocasión de manifestarse corruptos. Creer en ellos, como si de nuevos mesías se tratara, por qué?

Creo que hay que acabar con la corrupción, pero con propuestas creíbles. Manifestar sólo estar frente a la corrupción, sin explicar por qué y cómo la van a evitar, es otro engaño. Como el engaño de la corrupción.

 Patxi. 24/marzo/2015

No hay comentarios:

Publicar un comentario