Mi aportación al debate sobre “corrupción” propuesto por Patxi (secretario y elemento aglutinador, aún flamante, de “Entrelíneas”).
1ª parte
Forma parte de la naturaleza humana la tendencia a optimizar el esfuerzo (mejores resultados-menor aportación de energía para la consecución de los mismos logros). Y también el deseo de acumulación de bienes como mecanismo de defensa ante las más que probables situaciones de escasez futura. A estos comportamientos de base casi exclusivamente biológicos hemos añadido los humanos otros no tan lógicos de acumulación material por encima de lo razonable basados en tics “culturales” (el prestigio de la riqueza, la correlación entre poder y la ya citada acumulación, la permanencia en el tiempo de los beneficios para el acaparador, sus descendientes y próximos, etc. ). Si a esto añadimos que la Economía como ciencia, en la teoría más universalmente aceptada -el capitalismo- propone al conjunto de los mortales que el motor que mueve la actividad económica, lo que en definitiva justifica lo razonable y lo no tan santo en el proceso de producción de bienes, es la obtención del beneficio sin más tenemos la justificación racional para creer como normal, como legítimo y hasta bueno el ganar para tener y el tener para ser.
El desarrollo del sentido común, la moral y la equidad no parecen haber corrido parejos con el de la ciencia, la técnica y las prácticas políticas. A la acumulación de bienes y a la ganancia no hemos sido los humanos capaces de poner límites menos vulnerables que los establecidos hasta ahora y, al final, la codicia ha acabado determinando el comportamiento de la mayoría sea cual sea su capacidad para allegar recursos. Es decir, nos afecta a todos o, al menos, a la mayoría. Siendo así las cosas no es de extrañar que como patología social haya reaparecido en esta sociedad globalizada -con criterios de comportamiento similares a la hora de perseguir el éxito- la vieja carcoma de la corrupción. (“Seguiremos hablando del Gobierno”).
Enrique Martínez, socio fundacional
Puede definirse la corrupción como aquellos mecanismos a través de los cuales determinadas parcelas del dominio público pasan al dominio particular de los encargados de administrarlas. Más claramente; aquellas actuaciones propias de quienes ponen sus intereses particulares por encima de los colectivos aprovechándose (y esto es lo importante y definitorio de la corrupción) de su SITUACION DE PRIVILEGIO EN LAS INSTITUCIONES DEL ESTADO. Dicho de otra manera: actuación contraria a los intereses públicos cuya defensa ha sido confiada al funcionario o político corrupto y que redunda en su propio beneficio.
ResponderEliminarLa práctica de las "puertas giratorias", la de los funcionarios y políticos "de ida y vuelta", el dicho aquel de que "lo importante es que el gato cace ratones", el "hágase usted rico" proclamado por un ministro socialista de economía en los tiempos de euforia política y económica...están, entre otras cosas en el origen de esta plaga en España.